Todo el término municipal de Puebla de Lillo está dentro de la Reserva Regional de Caza de Mampodre y del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre. Esa protección ha favorecido el turismo de naturaleza: en estos montes se pueden observar algunas de las especies más amenazadas de la península.
El rebeco, el urogallo y la trucha son las especies más representativas del municipio, aunque no las únicas. En sus montañas y bosques viven también el corzo, el venado, el jabalí, el zorro, el gato montés, la garduña o la ardilla, y en los ríos, la nutria. Sobre las cumbres vuelan águilas, alimoches y, al caer la noche, búhos.
El rebeco
Es el señor de las cumbres. Su silueta se recorta en los riscos y es fácil verlo cuando se mueve en grupo por las laderas calizas. En otoño llega la época de celo: los machos solitarios vigilan y marcan su territorio, y son frecuentes las peleas entre ellos por una parte del monte.
El urogallo
Es una gran ave en peligro de extinción. Vive en los bosques de montaña, hayedos y pinares, y se alimenta, entre otras cosas, de los frutos del haya y del acebo. Los machos superan con facilidad los tres kilos. Son muy esquivos y desconfiados. La época de celo es la más vistosa, por la exhibición del plumaje y el canto de los machos; por eso, en primavera el acceso a la zona de reserva del Pinar de Lillo está regulado.
El oso y el lobo
El oso pardo es un animal legendario en toda la Cordillera Cantábrica. Llegó a estar al borde de la desaparición y en las últimas décadas se ha ido recuperando; en esta zona su presencia es ocasional.
El lobo es el gran depredador de estas montañas y su presencia se deja notar de forma periódica. Los mayores todavía cuentan historias de los loberos, que mostraban sus presas casa por casa a cambio de un donativo. Cuando escasea la caza, baja de las laderas en busca de ganado.
La trucha
León es una de las provincias con más ríos trucheros de Europa, y la pesca deportiva atrae cada temporada a miles de aficionados, también a Puebla de Lillo. La trucha común de río no se puede vender, para protegerla y evitar su captura por métodos no deportivos; las que se sirven en la comarca proceden de piscifactoría.
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