Caza y pesca

La caza y la pesca fueron durante siglos un medio de subsistencia en estos valles; hoy son, sobre todo, una actividad deportiva y recreativa. Desde el Ayuntamiento invitamos a sus aficionados a venir a Puebla de Lillo, cumpliendo la normativa y respetando al máximo el entorno.

Caza en la Reserva Regional de Mampodre

Todo el municipio está dentro de la Reserva Regional de Caza de Mampodre, de modo que la actividad cinegética está regulada y vigilada por la Junta de Castilla y León. Corzo, rebeco, venado, jabalí o perdiz son algunas de las especies cuyos permisos se adjudican por subasta pública.

La reserva toma su nombre de los picos de Mampodre, uno de sus parajes más atractivos. Están en la parte oriental, junto a la Reserva Regional de Riaño, y forman un conjunto de cumbres que superan los dos mil metros, como el Mampodre (2.190 metros), La Cruz o La Polinosa, rodeadas de pastos de altura y manchas de matorral.

La variedad de ambientes y su buen estado de conservación explican la riqueza de su fauna. En los bosques viven carboneros, mosquiteros, petirrojos, pinzones y arrendajos, y también especies más difíciles de ver, como el corzo, la marta, el azor o el cárabo; en los rincones más tranquilos habita el urogallo. En los matorrales de piorno, brezo y enebro abundan escribanos, acentores, tarabillas y pechiazules, además de ciervos, perdices y alguna liebre. En los pastizales, junto a bisbitas, roqueros y chovas, se ven corzos y ciervos en las vegas y rebecos cerca de las cumbres.

Los recechos de rebeco por San Justo, Susarón, Mampodre, Puerta de Faro o Agujas, las perdices pardas y rojas en los cazaderos de Las Señales, San Isidro o Valporquero y las batidas de jabalí son las modalidades más tradicionales.

Pesca

La trucha es la reina de la cabecera del Porma y de los arroyos que bajan de los puertos. El coto más importante de la zona es el de Vegamián, de unos ocho kilómetros. Los pescadores deben cumplir normas cada vez más estrictas sobre número de capturas, tamaño de las piezas y número de pescadores por día en cada tramo, y hay días sin muerte, en los que la trucha capturada se devuelve al río.

Para pescar hace falta la licencia de pesca de Castilla y León y, en los cotos, el permiso correspondiente. Las fechas de la temporada y las normas de cada tramo cambian cada año: conviene consultarlas en la normativa anual de pesca de la Junta antes de salir.

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