La iglesia de San Adriano está encaramada en la peña de los Serrones, en mitad de Cofiñal, y se ve desde lejos. Es una iglesia de piedra local y tamaño modesto, de nave única, construida en buena parte en el siglo XVIII, cuando Cofiñal dejó de depender del monasterio de Sahagún y se convirtió en villa.
Destacan la esbelta espadaña barroca de 1759, el amplio pórtico de piedra y madera con cupulilla, único en las cabeceras del Porma, el retablo mayor barroco de 1745, con un relieve de la vida de San Adriano, y la capilla del Pilar, con un retablo rococó. Sobrevivió a los incendios que arrasaron el pueblo en 1852 y 1853, pero hoy sufre grietas y daños que amenazan su estructura.
Su historia la han estudiado los historiadores del arte Alberto Díez Valbuena y Abel Lobato Fernández.