Junto a la iglesia parroquial de Puebla de Lillo sigue en pie un arco de medio punto: es la fachada del antiguo hospital de peregrinos, ya desaparecido, que atendía a quienes iban de Oviedo a León para seguir después el Camino Francés hacia Santiago de Compostela.
Es uno de los testimonios del papel de Puebla de Lillo como lugar de paso entre la Meseta y el Cantábrico.